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Uno de los mayores problemas cuando se empieza con una dieta que promete perder muchísimos kilos en poquísimos días, es la recuperación de todo ese peso. Pero, es más, son solamente recuperarlo (con la frustración que esto supone) es que siempre se recuperan otros kilos extras que cuestan y mucho, poder perderlos después.
Cuando esto ocurre y una persona empieza a hacer dietas y recupera después todo el peso perdido (o más) y vuelve a perderlos y los recupera tiempo después… a estas dietas se les llama yoyó. No hay que tomárselo a la ligera ni como un juego, porque trae muchos quebraderos de cabeza, muchos problemas a quienes lo padecen o lo han hecho, frustraciones, dejadez…

Cuando se hace en muchas ocasiones durante cortos periodo de tiempo puede causar a la persona que lo sufre, hasta momentos depresivos porque siente que no consigue su objetivo, que nunca conseguirá su propósito… y vuelve de nuevo a mirar dietas que prometen perder muchos kilos en poquísimos días y de nuevo…los mismos resultados.

Instrucciones

Está claro que es igual de importante y grave, subir muchos kilos como lo es, bajarlos también rápidamente. Pero mucho más grave, es perderlos, recuperarlos y seguir es este bucle durante un tiempo… o durante años en el tiempo. Y hablando a términos de salud y físicos, porque psicológicamente, la persona tampoco está nada bien. Termina finalmente con estos procesos, perdiendo las ganas de seguir luchando contra la perdida de peso, no tiene motivación, no tiene ganas de cambiar, se ve mal, está irritado, deprimido, no se siente a gusto… pero es que el problema y lo que hay que valorar, es cómo se hacen las cosas.

Para que toda la combinación pueda resultar ganadora, sólo hay un truco. Hacer las cosas bien. Y ¿Cómo se hacen? Única y exclusivamente, se hacen comiendo bien y haciendo ejercicio. Ni más ni menos. No se debe ni abusar por exceso ni tampoco limitarlo y olvidarse de él.

Es preferible llevar una pérdida de peso paulatina, donde poco a poco se vayan perdiendo kilos a perderlos muy rápidamente y a la misma vez, volverlos a recuperar. No tiene sentido, ¿no creéis? Muchos son los especialistas que afirman lo siguiente: para una perdida de peso en la que no tengamos que preocuparnos de volver a recuperar los kilos perdidos, deben perderse una media de medio kilo o máximo un kilo por semana. Si se hace de esta manera, al mes son dos kilos perdidos con seguridad. Y si vamos sumando los meses posteriores… echad cálculos. Eso es una buena pérdida de peso, controlada, segura, sin grandes problemas y asegurándose a su vez, que no se volverán a coger cuando haya pasado un tiempo. Porque desde un momento, el cuerpo no pasa hambre, no le faltan nutrientes y no haces locuras.

El problema siempre radica en el mantenimiento. Es como en algunas dietas las hipocalóricas que se pierde mucho peso, pero también es cierto, que se indica claramente, que se debe llevar la fase mantenimiento a cabo como si de la primera fase de pérdida de peso se tratara. Pero claro, una vez se empieza a perder peso, la emoción lleva a seguir y seguir… y en cuanto se pierden los kilos que se quieren, se tira la toalla porque ya conseguisteis lo que queríais. ¡Error! Esto sólo ha sido el primer gran escalón. Lo verdaderamente importante, es no recuperar ahora todo el peso perdido. Hay que ser persistente, seguir cuidándose, tanto por un nivel de estética y sentirse menor psicológicamente, como por salud (vital).

En el caso de seguir una dieta hipocalórica o más bien, de resultados rapidísimos (que bien sabido es, que no son nada saludables para la salud) hay que tener después un control, unos cuidados… un mantenimiento. ¿De que te sirve tanto sacrificio si después lo tiras todo por la borda y recuperas el peso? Y después, es más de lo mismo… de nuevo a volver a las andadas…

 

 

Que Necesitas

  1. Uno de los peligros cuando se hacen estas dietas yoyó, es la recuperación rapidísima del peso perdido. Y no solamente el que se había perdido, casi siempre, se recuperan de más.
  2. Hacer de manera habitual este tipo de dietas, pueden provocar que en un futuro quienes la realizan, terminen siendo obesas.
  3. No intentes realizar dietas que te prometan perder muchísimo peso de una manera asombrosa, rapidísima y, en definitiva, bebiendo solamente líquidos o apenas sin comer. En cuanto la dejes y comas normal, empezaras a recuperar rápidamente todo lo que habías perdido.
  4. Intenta no pasar muchas horas sin comer. Porque cuando lo hagas, tendrás mucha ansiedad y comerás el doble y el cuerpo, a no tener energía se activará su modo de ahorro y no perderás peso.
  5. El colesterol malo hará acto de presencia y con ello, empezarás a tener enfermedades y cuidado, cuando va a más, puede ser muy grave.
  6. Cuando recuperas los kilos que previamente has perdido, durante muchas veces repetidas, llega un momento en el que perder hasta solamente dos kilos, te costarán casi la vida. Serán mucho más complicados perderlos.
  7. Igual que el colesterol malo, sube y hace acto de presencia, el bueno, baja. Por tanto, todo se desestabiliza. Y cuidado, pueden empezar problemas tan serios como los infartos.
  8. Para adelgazar no pases hambre…esa no es la cuestión. No debes morirte de hambre ni tampoco comer siempre lo mismo o a la mínima cantidad. Hay que comer de todo, pero teniendo un poco de control con las cantidades y saber qué alimentos son los adecuados y cómo deben cocinarse.
  9. La piel con la pérdida de la elasticidad, las subidas de peso, las bajadas… volver a subir y volver a bajar… finalmente, la pie, sufre. Aparecerán las estrías (que es la rotura de la piel) y aparecerá la flacidez.
  10. Este tipo de dietas también son conocidas como las dietas de efecto rebote, las milagrosas y las yo-yo (todas ellas, igual de nocivas para las salud).

 

Consejos

Uno de los mayores factores o el principal, es que las dietas yoyó se producen al iniciar las dietas llamadas “Milagro” que prometen perder muchos kilos en muy poco tiempo. Y se consigue, sí. Pero apenas se come, que consumen poquísimas calorías (incluso sólo tomando bebidas) o ayunando, dejando al cuerpo sin apenas reservas o tirando el cuerpo del propio músculo y debilitándolo. Suele ocurrir con las dietas hipocalóricas. Claro, como se pierde peso muy rápidamente, da subidón y motiva muchísimo. Pero a los días, empiezas a tener ganas de abandonar porque se vuelven dietas difíciles de llevar, se pasa hambre, te dejan muy cansada, con ojeras, con mal carácter, y parece en esos momentos que justo todo lo que te gusta o te apetece comer, es lo que no puedes porque está prohibido en la dieta.

En el caso de seguir una dieta hipocalórica o más bien, de resultados rapidísimos (que bien sabido es, que no son nada saludables para la salud) hay que tener después un control, unos cuidados… un mantenimiento. ¿De que te sirve tanto sacrificio si después lo tiras todo por la borda y recuperas el peso? Y después, es más de lo mismo… de nuevo a volver a las andadas…

Por tanto, el único consejo que os podemos dar es el de toda la vida. Siempre que se tome la decisión de perder peso y cuidarse, hay que hacerlo con cabeza. Cuando tengas ganas de dejarlo todo tirado, piensa en lo que te costó tomar la decisión, piensa en el camino que ya llevas recorrido, lo mucho que te has sacrificado, lo que te gustaría conseguir y cómo deseas verte. Eso tiene que servirte como un chute de energía y mucha motivación para seguir y hacer las cosas por fin, bien.

Realiza ejercicio, muévete, deja de ir a todas partes en coche o en transporte público, en su lugar intenta ir caminando o en bicicleta. Sal a pasear, a correr, practica tracking si lo prefieres o sal a pasear por la playa. Realiza todas las actividades que prefieras o más te gusten, pero sé y mantente activa. Como esto se debe hacer siempre para no recuperar el peso perdido o subir, la ecuación debe ser siempre esta: consume menos calorías de las que llegas a quemar. Es decir, si un día apenas te has movido o llevas días que no realizas nada de ejercicio físico, evidentemente las calorías que estés quemando serán mínimas. Por tanto, esos días, las cenas que lean muy ligeras (pero ligero no es sinónimo de dejar de comer), realiza cinco comidas diarias, que no te falten nutrientes y una vez hayas terminado una dieta, no puedes empezar a comer lo que te venga en gana, de todo, cenar copiosamente, no moverte… es lo primero que debes evitar. Una vez consigas tu peso, cambia habito de manera paulatina, para que no se te haga muy cuesta arriba. Por ejemplo, renuncia al azúcar. En su lugar, opta por echarle sacarina o Stevia. No cocines más fritos, olvídate de las fritangas. No aportan anda sano. Y no renuncies al aceite de oliva (que trae muchos beneficios) pero en su justa medida. Sólo una cucharadita al día.

Y la sal no la tienes tampoco que suprimir, pero opta por moderar mucho su consumo y abusar más de especies y las hierbas aromáticas. Son sanísimas, dan muchísimo gusto a los platos, puedes darles mucho juego y muchas hierbas aromáticas, a su vez, aportan hasta vitaminas.

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