Cuando se decide a empezar cualquier proyecto, siempre hay un momento donde puede aparecer el estrés. Todos en algún momento de nuestra vida lo hemos vivido o los sufrimos.

Pero mucho peor es cuando se empieza una dieta o se está en ello, y padecemos o se sufre de estrés. Todo se complica muchísimo más y por si fuese poco, el estrés no ayuda absolutamente nada en este aspecto… Pero que cueste, no significa que sea imposible.

Hay muchos trucos que simplemente, hay que mirarlos, probarlos, tenerlos en cuenta y ponerlos en práctica. Seguro que hay algunos tips que podrán venirte realmente bien para luchar contra el estrés en una dieta.

Instrucciones para gestionar el estrés en una dieta

Considera seriamente si estás sufriendo de estrés y hasta de ansiedad si mientras estás haciendo una dieta o llevas un tiempo haciéndola, descubres que no pierdes peso. No bajas de peso, no pierdes volumen, te estás matando a ejercicio y no notas que bajes de número en la báscula, no te saltas la dieta y no obtienes ningún resultado… seguramente estás estresado/a o padeces ansiedad y no te has dado cuenta.

Y aunque a priori pueda parecer que no tiene nada que ver, es un factor importantísimo.

  1. Reflexiona sobre los problemas. Sí…es obvio que será lo primero que se debería hacer pero que cuesta y mucho, conseguirlo. Cuesta, pero hay que hacerlo. Primero piensa en el problema (que es lo que te perturba y te hace estar estresado). ¿no consigues perder mucho peso, quieres llegar rápidamente a un objetivo y ves que no lo vas a conseguir, estás harto de la dieta, etc?). Reflexiona y hazte las preguntas adecuadas. Cuando sepas las respuestas, intenta ponerles solución. Por ejemplo: alomejor estas estresado porque te has propuesto perder 6 kilos en un mes y ves que no vas a cumplirlo. Pues piensa que es los expertos aconsejan perder de manera sana y sin que luego se recuperen los kilos, 1kilo por semana (y sin pasar hambre). Por tanto, no deberías tener esa ansiedad. Si consigues tomártelo con calma, te relajarás y conseguirás tu objetivo. Mira siempre el lado positivo.
  2. Relájate. Es muy fácil decirlo y difícil de aplicar. ¡Pero no imposible! Piensa en cosas que te gustan… ¿nada? Piensa entonces en cosas que te gustaba hacer cuando te encontrabas mejor. Seguro que se te ocurren cosas. Sal a caminar al aire libre. No significa que realices ejercicio (aunque es muy beneficioso porque liberas endorfinas). Salir a caminar te distraerá, hará que desconectes, que no te haga pensar, no estar agobiado/a, que te de el sol, o el aire, mira la gente pasear, curiosea por ahí…
  3. Prueba con el Yoga. No significa que realices sesiones interminables o ejercicios de experto. Simplemente, empieza a probar. Prueba si te gusta y te convence. Libera muchísimo estrés, tranquiliza y además es súper beneficioso para el cuerpo y la mente.
  4. Ayúdate de algunos alimentos: Algunos alimentos ayudan frente al estrés. Por ejemplo contrariamente de lo que se pueda pensar por la teína, el té verde, ayuda. Y ten en cuenta, que el té verde es a su vez, muy diurético y estupendo para colaborar y ayudarnos con la perdida de peso.
  5. Olvídate del café y el tabaco. Obviamente fumar no ayudará… y beber café hará que estés mucho más nervioso, todo lo contrario de lo que buscas y necesitas. Olvídate de ello.
  6. Bebe leche. A media tarde o antes de acostarte, bébete un vaso de leche calentita. Parece lo típico que hacían las madres o las abuelas cuando se era pequeño, pero es totalmente cierto. La leche aporta Vitaminas A y D, además de Calcio y proteínas. Relaja un poco.
  7. Distracciones. Es necesario que busques una distracción. Cualquier cosa que te distraiga o te motive por mínimamente que sea. Sal al cine, pasear, quedar con amigos, escuchar música, leer, lee ese libro que tenías pendiente y que nunca encuentras tiempo para leerlo, sal a bailar, empieza hacer algún tipo de deporte, sigue alguna serie, etc.

¿Que necesitas para gestionar el estrés en una dieta?

Ante todo, todo estará en tu mano. Tu te conoces mejor que nadie y sabes hasta donde puedes llegar y sabes, que saldrás de esto. Sólo necesitas salir de esta mala racha y motivarte. Podrás reducir el estrés.

Realiza ejercicio. Seguramente, estando en este momento con ansiedad y estresado, lo que menos aparezca es realizar ejercicio… pero deberás intentar incluirlo aunque a sea modo de relajación. No solamente para ayudarte con la pérdida de peso (que colabora y ayuda mucho), sino que contribuye a mejorar el estado anímico, te hace desconectar, quemas calorías, dejas toda la frustración y la rabia y cuando terminas, te quedas mucho más relajado. Si no te apetece realizar ejercicios en el gimnasio, opta por lo que más te guste. Salir en bicicleta, hacer tracking por la montaña, natación, aquagym, realiza deporte en grupo…

Bebe Té verde: como indicamos anteriormente el té verde ayuda frente al estrés, aunque mucha gente no lo sepa. ¿Porqué? Porque este té contiene flavonoides, polifenoles y catequinas (que son antioxidantes).

Piensa en relajarte mediante masajes. Acude a un masajista y que te de un buen masaje relajante. Incluso dependiendo del caso, el estrés y la ansiedad también pueden haberte hecho tener contracturas. En ese caso, un masaje descontructurante te dejará como nuevo. No son placenteros, pero te dejarán el cuerpo sin dolor ni pesadez. Las contracturas causan muchísimos problemas de salud sin darte cuenta: dolores de espalda, de cuello, cervicales, dolores de cabeza… plantéatelo seriamente.

En caso de relajación, un buen masaje, con velas, aromaterapia… También puedes acudir a un jacuzzi, a un balneario, aguas termales y aromaterapias, cromoterapias… hay muchísimas opciones relajantes que te harán olvidarte poco a poco del estrés. Mira la que más te convenza (Por internet puedes encontrar muchas ofertas a muy buenos precios). Si no puedes, intenta hacértelo en casa en medida de tus posibilidades: coloca velas, inciensos, espumas de baño, aceites relajantes, música muy relajante… y que nadie te moleste.

Consejos para gestionar el estrés en una dieta

Un capricho que puedes darte y seguro que te animará y te encantará, el chocolate. ¿Chocolate en la dieta? Sí! No quiere decir que puedas comerte una tableta entera de chocolate, obvio. Pero en su justa medida, unas onzas, no hacen daño. Eso sí, el truco está en elegir el chocolate adecuado: el negro y puro. Este chocolate contiene magnesio, reduce el estrés, te ayudará frente a la irritabilidad, la depresión y la fatiga.

Escucha música relajante. Hay música con sonidos de la naturaleza, el mar, sonidos de algunos animales marinos, pájaros, música zen… es muy relajante y si además, intentas escucharlo a diario mínimo cinco minutos para desconectar un poco, y si tienes bañera te preparas un buen baño… te relajarás muchísimo.

Ante todo, intenta no seguir tan estresada. El estrés no solamente afecta directamente a la salud (que siempre es lo más importante) te terminará pasando factura en la dieta. Por tanto, valora si te compensa el ritmo que llevas. Si lo ves necesario, deja la dieta para comer sano. Ojo, no tirarlo todo por la borda… simplemente, comer sano. Cuando te notes mejor, sigue la dieta. Tu cuerpo ya no tendrá el estrés por seguir con ese ritmo que llevabas y verás como volverás a perder peso rápidamente de nuevo. Volverás con más energía, con más ganas, vitalidad y mejor humor en general.

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