¿Sabes qué es la dieta de la luna? ¿Te gustaría aprender a hacerla paso a paso y con consejos? En ese caso has llegado al lugar adecuado. En doncomos vamos a enseñarte. ¡Vamos a ello!

¿Qué es la dieta de la luna?

La dieta de la luna fue creada hace ya algunos años por Rolando Ricci, un dietista que observó que las fases de la luna afectaban directamente a nuestro cuerpo. De hecho, teniendo presente estas fases y aplicando esta dieta, según Ricci se pueden perder hasta tres kilos. Para ello es necesario ayunar durante 26 horas desde el momento en el que la luna cambia de fase. Es decir, que ha de ayunarse durante un día completo y dos horas más. Durante este proceso aumentaremos la ingesta de líquidos. Por lo menos hay que beber una media de ocho a diez vasos de agua cada día.

Para este dietista las fases de la luna nos afectan del mismo modo que la luna afecta a las mareas. Como nuestro cuerpo está compuesto por un 70 por ciento de agua la luna tiene un efecto directo sobre él.

Según esta teoría los líquidos tienden a seguir los ritmos de las mareas. Como todos sabemos estos ritmos están provocados por las distintas fases lunares. Durante estas fases nuestro organismo es capaz de absorber más cantidad de agua por la atracción que ejerce la luna hacia los líquidos. Esta atracción es mayor cuando la luna cambia de una fase a otra.

La dieta de la luna se divide en varias fases. Cada una de estas fases tiene un cometido en la dieta. Mientras que las fases de ayuno sirven para perder peso, las fases de mantenimiento sirven para mantenerlo. Estudiemos con más calma estas fases

Para que esta dieta funcione hay que hacer ayuno durante estos días. En esta etapa es cuando más peso se pierde pues solo podrán ingerirse líquidos. El ayuno ha de comenzar una hora antes de que comience el cambio hacia la nueva fase lunar.

  • Fase o Etapa 1. Esta primera fase de la dieta coincide la luna llena. Este es el momento adecuado para comenzar con la dieta de la luna.
  • Fase o Etapa 2. Esta segunda fase coincide con la luna en cuarto menguante. Es precisamente en este momento cuando el cuerpo, influido por la luna, logra deshacerse de más líquido. Es el momento de la depuración y a partir de aquí hay que tomar una media de ocho a diez vasos de agua al día.
  • Fase o Etapa 3. Comienza con la luna nueva, cuando la luna parece brillar menos. En esta fase el cuerpo baja de peso con más facilidad y se desintoxica rápidamente. Durante esta fase se ha de realizar el famoso ayuno de 26 horas. Para depurar mejor nuestro organismo se aconseja beber té verde o diente de león.
  • Fase o Etapa 4. Esta fase coincide con la luna en cuarto creciente y es la más complicada de sobrellevar. Es el momento crucial para que la dieta de la luna funcione, pues la persona que la está realizando debe de ser capaz de controlar su apetito llegado este punto. La idea es conseguir comer menos en esta fase que en las anteriores. Se aconseja seguir una dieta libre de grasas y azúcares. Además lo ideal es que en esta fase se consuma mucha cantidad de líquido entre las 15.00 y las 17.00. De esta manera lograremos saciarnos con más facilidad y cumplir nuestro siguiente objetivo: con comer nada a partir de las 18.00.

Fases de ayuno y de mantenimiento

La dieta de la luna se divide en fases de ayuno y fases de mantenimiento. Las fases de luna llena y luna nueva (que corresponden a la etapa 1 y a la etapa 3) deben de caracterizarse por el ayuno.

Sin embargo en las fases 2 y 4, las de la luna en cuarto creciente y cuarto menguante, se debe de seguir un medio ayuno y se permite el consumo de ciertos alimentos.

Según el dietista que la creó es importante cumplir los objetivos para conseguir el ansiado adelgazamiento. Sin embargo, como siempre te recordamos en doncomos no somos médicos. Por este motivo, si quieres comenzar esta dieta o cualquier otra es aconsejable que acudas a tu médico. Él te redirigirá a un nutricionista en caso de necesidad.

Los expertos sabrán indicarte lo mejor para tu salud y advertirte sobre aquellas dietas que pueden resultar peligrosas o suponer un terrible efecto rebote. Es decir, en pocos días no solo recuperarás el peso perdido sino que además lo duplicarás.

Qué es recomendable antes de comenzar con la dieta de la luna

En primer lugar, como ya te hemos dicho, hablar con un médico. Después no está demás asegurarnos de seguir una dieta equilibrada por medio de la cual obtengamos todo lo necesario para que nuestro organismo funcione como un reloj suizo. Es importante que a nuestro cuerpo no le falte de nada para que no haya fallos que provoquen problemas internos.

Además de una dieta sana y equilibrada no hay nada mejor como hacer un poco de ejercicio para bajar de peso y mejorar nuestra salud. Si no eres muy amante de los deportes o del gimnasio, te aconsejamos que des largos paseos cada día. Por lo menos de una hora y seguidos para que te sirvan como ejercicio. La natación y la bicicleta son también excelentes para tu salud.

Si no lo has probado, te aconsejamos el Pilates o el Yoga. Son ejercicios buenísimos para mejorar tu postura y sentirte mucho más sano. Ganarás en flexibilidad y te encontrarás mucho mejor contigo mismo. Eso sí, estas dos últimas opciones no son actividades para perder peso. Sirven, exclusivamente, para mejorar tu salud.

¿Qué puedo tomar durante la dieta de la luna?

Fases de ayuno

Como hemos explicado unas líneas más arriba, cuando hay luna llena y luna nueva debemos de realizar la fase de ayuno. Este ayuno debe de durar 26 horas. En este periodo puedes consumir los siguientes líquidos:

  • Bebe mucha agua. Para que este ayuno funcione es imprescindible que bebas, por lo menos, dos litros de agua al día. Es mejor que sea mineral que del grifo.
  • Toma infusiones. Si el agua por sí sola no termina de convencerte puedes hacerte infusiones para darle un toque de sabor. Puedes tomarlas tanto frías como calientes. Por ejemplo, el té de frutos rojos es buenísimo para verano y muy rico con hielo. El té verde con hierbabuena es ideal para cualquier ocasión. La manzanilla con anís también está buenísima. Y el poleo con menta igual. Recuerda que no debes de añadir azúcar. Si no eres capaz de tomar tus infusiones sin una pizca de azúcar, echa muy poco o busca otras bebidas alternativas.
  • Zumos recién exprimidos. Si los tés y las infusiones no te gustan sin azúcar, tu bebida ideal pueden ser los zumos recién exprimidos. La fructosa es el azúcar natural de las frutas y está presente en ellas. Puedes tomar zumos de lo que quieras pero, eso sí, sin pulpa.
  • Caldos de verduras caseros. Otro líquido riquísimo que te puede ayudar en esta fase de ayuno son los caldos caseros. Debes de hacerlos de verduras para que puedas consumirlos.
  • Olvídate de refrescos azucarados y caldos procesados. Si estás acostumbrado a este tipo de bebidas y caldos, olvídate de ellos. Durante la dieta de la luna tienes que evitar todo lo posible los alimentos procesados y los refrescos con una alta carga de azúcar. Hay ciertos zumos que no añaden azúcares, como los de Juver, que podrías tomar. Sin embargo te aconsejamos encarecidamente que los exprimas tú mismo y pases de las opciones procesadas.

Fases de mantenimiento

Combinadas con las fases de ayuno se encuentran las fases de mantenimiento. Estas coinciden con la luna cuando está en cuarto creciente y en cuarto menguante. Durante las fases de mantenimiento es importante seguir un ayuno a medias y añadir ciertos alimentos a la dieta.

El ayuno, al igual que en las fases anteriores, ha de durar 26 horas. Durante este periodo añadiremos uno de estos alimentos cada vez.

  • Cinco piezas al día de frutas. Puedes tomar las que más te gusten. Desde manzanas a kiwis, fresas, plátanos, naranjas, peras, sandía o aguacates.
  • Ensaladas verdes. La rúcula, los canónigos y las espinacas son ideales para hacer este tipo de ensaladas. Puedes decantarte por preparados de los que venden en las tiendas con la lechuga ya cortada. Estos preparados suelen incluir diferentes variedades de lechuga en un único paquete. Esto te permitirá aumentar la variedad de los nutrientes que vas a recibir al comer las ensaladas. Tu ensalada verde también puede incluir espárragos, tomates, pepino, apio y zanahoria.
  • Yogurt natural. Es mejor que tomes las variedades sin azúcar y que, en todo caso, añadas tú un poquito si te gusta. Te recomendamos que lo consumas en el desayuno y en la merienda. Te ayudará a saciarte y te servirá para pasar la dieta de la luna con más espíritu.
  • Puré de calabacín o de calabaza. Puedes preparar este puré con caldo de verduras y un calabacín. Si lo prefierse de calabaza echa únicamente media calabaza. Deberás de comerlo en el almuerzo y durante la cena. Si lo tomas calentito te reconfortará. Si te apetece tibio también puedes tomarlo así.
  • Caldo de verduras naturales. Igual que hemos hecho durante las fases de ayuno puedes seguir tomando tantos caldos de verduras naturales como desees.
  • Gelatina de frutas.

A continuación vamos a mostrarte un ejemplo de menú que puedes ingerir sin problemas durante la fase de mantenimiento:

Desayuno

  • 1 yogur desnatado
  • 1 pieza de fruta fresca
  • Infusiones y tés
  • Media mañana
  • 1 gelatina de frutas
  • Infusiones y tés
  • Almuerzo
  • ½ porción de ensalada verde
  • 1 ración de puré de calabacín o de calabaza
  • 1 taza de caldo de verduras casero

Merienda

  • 1 yogur desnatado
  • 1 pieza de fruta fresca
  • Infusiones y tés
  • Media tarde
  • 1 gelatina de frutas
  • Infusiones y tés

Cena

  • ½ porción de ensalada verde
  • 1 ración de puré de calabacín o de calabaza

¿Qué hay que comer el resto de los días?

Durante el resto de los días que dure la dieta de la luna, cuando no se esté haciendo el ayuno o el medio ayuno, es importante cuidar la alimentación. Durante el mes que se lleva a cabo esta dieta se recomienda seguir una dieta baja en calorías. En especial se pueden consumir los siguientes alimentos.

  • Por lo menos, y como norma habitual, deberías de tomar unos dos litros de agua al día. Independientemente de que estés haciendo o no la dieta de la luna. Beber suficiente agua nos permite mantenernos hidratados. Recuerda que la mayor parte de nuestro cuerpo está compuesta de agua. Y que hay que tener suficiente para que nuestro organismo funcione bien. Un buen truco para beber agua es hacerse con una botella de cristal de un litro. Asegúrate de tener que rellenarla dos veces a lo largo del día para tomar la cantidad de agua necesaria.
  • Como decíamos unas líneas más arriba puedes tomar absolutamente todas las variaciones que se te ocurran. Son buenísimas y te ayudarán a beber más líquido. Recuerda no echarles azúcar o muy poquito si no eres capaz de tomarlas sin ella. Si reduces poco a poco la cantidad de azúcar pronto podrás beberlas sin nada.
  • Lácteos. Puedes y debes tomar leche, yogures y quesos todos los días. Lo más aconsejable durante el proceso de dieta es tomarlos de tipo desnatado y una porción al día.
  • Puedes tomarlas crudas, al vapor, cocidas, a la plancha… de cualquier manera excepto rebozadas o en tempura. Prueba a aliñarlas con vinagre, limón y aceite de oliva para darle un toque especial. Una receta riquísima es una lasaña de verduras compuesta por placas de calabacín, berenjena y tomate frito casero. Todo al horno y con un poco de orégano. ¡Te chuparás los dedos!
  • Carnes y pescados. El pescado azul es buenísimo para la salud. Dentro de las carnes te aconsejamos el pollo. Lo mejor es que hagas estas recetas o bien al horno y como mucho con caldo de verduras casero, o bien la plancha o hervidas. Usa especias para aderezar los platos. Te encantará el resultado.
  • Cereales
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