¿A cuántos nos ha pillado el toro en nuestra operación bikini y hemos tenido esos nervios de no llegar con la figura deseada a un evento importante? En numerosos casos, la falta de autoestima nos priva de asistir a fiestas o encuentros que deseamos con impaciencia por miedo a sentirnos rechazados por el resto de personas. En otros casos, el motivo está relacionado con el mundo laboral. En algunas profesiones es necesario convencer al auditorio. La seguridad en uno mismo es clave. Por ello, contar con la línea deseada nos puede dar esa seguridad que nos falta para lograr nuestras metas profesionales.

Para combatir este sentimiento, y sentirnos más seguros de nosotros mismos, la dieta de emergencia se sitúa como el último recurso para conseguir la línea estimada en un tiempo récord. Es ideal para aquellos rezagados que no han hecho sus deberes a tiempo.

¿Qué es la dieta de emergencia?

La dieta de emergencia, como su nombre indica, es para situaciones de emergencia en la que necesitamos quitarnos de encima aquellos kilos que molestan, aplanar la barriga y reducir el tanto por ciento de grasa corporal… en apenas 24 horas. Existen otros tipos de dieta con este nombre que se distribuyen en diferentes días y semanas, y que explicaremos brevemente a continuación.

Otro tipo de dieta de emergencia está basada en perder de dos a cuatro kilos en apenas tres días. Se divide en dos fases. Iniciaremos el día con una dieta hipocalorica, consumiendo aquellos nutrientes que el organismo necesita para funcionar sin problema. Posteriormente, lo combinaremos con una dieta con un mayor aporte de calorías para combinarlo con ejercicios de tipo cardiovascual. La tonificación muscular es el otro gran paso para lograr perder aquellos kilos que tanto queremos quitar, y evitar el denominado, y tan temido, efecto rebote.

Por ello, el desayuno será la parte más intensa del día a partir de café, una rebanada de pan con queso o jamón, un huevo duro y una naranja. La idea es cargar los depósitos de glucosa para afrontar el día con energía, y que posteriormente acabaremos quemando con el ejercicio cardiovascular. El almuerzo estará basado en media pechuga a la plancha, brócoli y una manzana mientras que en la cena tomaremos una ensalada de lechuga, tomate, aceitunas y dos cucharadas de atún, además de un té de manzana. Siguiendo este plan de forma estricta, y acompañado de un ejercicio físico constante, llegaremos perder unos kilos en poco tiempo.

Este tipo de dieta también está disponible para planes nutricionales a medio plazo como de un mes. En este sentido, la clave está en distribuir los alimentos en función del gasto energético de nuestro cuerpo. El objetivo es dotar al organismo de la glucosa necesaria para realizar todas sus actividades sin problemas, pero cerrar cada día con un déficit de calorías que nos permita bajar de peso sin perjudicar a nuestra salud. Existen muchos tipos de dieta de emergencia, pero deberemos saber usar la cabeza. Lo más recomendable es ponerse en manos de un especialista que pueda evaluar nuestro cuerpo y decidir en consecuencia. El organismo de cada persona es un mundo completamente diferente y es necesario un análisis previo para encontrar aquel programa que mejor se adapte a nuestro cuerpo, y nos permita lograr nuestros objetivos de la forma más sana posible.

Beneficios de llevar a cabo este plan nutricional

Sin embargo, en este artículo nos centraremos en el tipo de dieta de emergencia basado a conseguir resultados en solo un día, es decir, de forma inmediata. Los beneficios de llevar a cabo este plan nutricional se basan especialmente en la efectividad y su corta duración. Los más destacados son los siguientes:

  • Dura solo 24 horas y en este período de tiempo se pueden llegar a perder hasta 5 kilos.
  • Actúa como desintoxicador y también limpia la sangre de nuestro organismo con una alta velocidad.
  • Además de perder kilos, también libera al cuerpo de grasa corporal y aplana el vientre en solo un día.
  • El plan de dieta está solo basado en jugos, infusiones y zumos naturales sin la necesidad de añadir componentes externos.
  • Este tipo de dieta líquida permite realizarse en cualquier lugar debido a la facilidad de transportar zumos e infusiones.
  • Posibilidad de asistir a eventos sociales, encuentros de trabajo o fiestas con la línea deseada pese a tener kilos de más el día anterior.

Sin embargo, es importante recalcar que no hay que tomarse la dieta de emergencia como un hábitat a tener en cuenta. Como se ha dicho anteriormente, este programa es exclusivamente para emergencias en las que no haya más remedio. Obviamente, realizar este plan nutricional a menudo puede tener consecuencias desastrosas para nuestro organismo. Es necesario establecer unos hábitos de vida saludables a diario, practicar deporte regularmente y no necesitar tener que acudir a dietas extremas para conseguir la figura que estamos buscando como objetivo.

Cómo realizar la dieta de emergencia

La dieta de emergencia está basada completamente en el consumo de infusiones, zumos naturales y batidos durante un día. Se inicia a las 8 de la mañana y finaliza a las 10 de la noche. Durante este día, se debe consumir algo durante por lo menos cada dos horas. Es importante seguir estrictamente el contenido de la dieta, sin agregarle ningún componente extra ni ningún tipo de edulcorante si no quieren verse modificados los resultados finales.

Nos levantaremos a las 8 de la mañana para tomarnos un vaso de agua templada con jugo de limón. A las 10, tocará otro vaso de agua con zumo de naranja o manzana, mientras que dos horas más tarde nos tomaremos una taza de té verde. Una hora más tarde seguiremos reponiendo fuerza con un vaso de agua fría con jugo de zanahoria. A las 15 horas llegará la hora de la comida, y elegiremos una taza del té que más nos guste. Para merendar, a las 17 horas, podremos elegir aquel zumo que prefiramos para seguir reponiendo fuerzas, antes de iniciar la parte final de la dieta de emergencia. A las 19 horas nos tomaremos otra taza de té verde, y para finalizar dividiremos la cena en dos partes. A las 21 horas, un vaso de agua con jugo de naranja y a las 22 horas podremos poner punto y final a este programa con un vaso de agua con jugo de limón. Si el plan se ha realizado correctamente, al día siguiente nos levantaremos con una buena sorpresa. Veremos aquel cuerpo deseado para asistir a nuestro evento con una sonrisa de oreja a oreja, 5 kilos menos, un vientre más plano y menos grasa corporal.

En temas de nutrición manda el cerebro. La alegría que podemos sentir por este éxito nos puede traicionar. Como se ha dicho anteriormente, el mérito no está en perder 5 kilos de una tacada siguiendo este tipo de dietas. Lo relevante es tener la fuerza de voluntad para seguir un plan nutricional estable, sano y que nos permita mantener la línea deseada. Obviamente, en algunos casos, pueden haber descuidos y podemos recurrir a este tipo de remedios. Sin embargo, es crucial conseguir que la dieta de emergencia no se convierta en una rutina, sino en un posible remedio a utilizar en aquellas excepciones que lo necesitemos para llegar a tiempo a nuestros eventos favoritos.

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