Antes de ponerte a dieta has de ponerte una serie de metas, será mejor si las escribes y las pones en un lugar donde las puedas ver todos los días para así leerlas y seguirlas sin que nada se te olvide. El objetivo que tienes que marcarte tiene que ser alcanzable y sobre todo saludable, que no pases hambre ni te pueda derivar en estados anímicos bajos y acabes sufriendo mientras la llevas a cabo. Siempre es recomendable pedir consejo a un experto nutricionista que te pueda guiar para que tengas un equilibrio en los alimentos que vas a consumir y no tengas carencias de ninguna vitamina, proteína o nutriente. Debes marcarte el peso que quieres perder y que vas a hacer cada día para ir poco a poco perdiéndolo. Por los tanto, cada plato tendrá unas calorías determinadas y no podrás consumir más que las que aparecen establecidas.

Una de las cosas a tener en cuenta es la fortaleza mental, pues, aunque parezca que no influye, si lo hace y mucho, el ánimo siempre debe prevalecer, a pesar de que aparezcan rachas en las que se crea que no se va a poder lograr el objetivo. El apoyo de la gente que te rodea es fundamental, sobre todo si eres una persona algo insegura, los consejos de la gente que te quiere te impulsarán a conseguir perder peso.

Tener mucha paciencia es otro factor que influye demasiado, ya que al principio quizá cueste ver más los resultados que se están buscando, pero la insistencia y la fe en un mismo son claves.

La dieta ha de marcar una pérdida de kilos no demasiado grande, si se consigue se puede ir aumentado la cantidad, ha de ser progresivo, para no caer en el desánimo desde un principio. Por recomendación médica no se debe de superar el kilo perdido a la semana, puede ser menos o algo más, pero es mejor que se acerque al kilo y no que lo sobrepase, ya que, si eso ocurre, si hay una pérdida de peso muy grande desde el inicio, la consecuencia será que se pueda recuperar sin darse cuenta con la misma rapidez.

Falsos mitos acerca de las dietas depurativas.

Existen todo tipo de falsos mitos en las dietas, pero hay uno que no es falso, y es el de comer despacio sin presiones, saboreando cada bocado y masticándolo correctamente para poder digerirlo mejor. Comer en un promedio de veinte minutos o media hora es lo más adecuado, así el cuerpo se sacia antes y no pide ingerir más alimento.

Mientras se come es mejor no estar atento a otras cosas, solo te tienes que concentrar en ese acto, el de comer. Tienes que ser consciente que en toda dieta van a aparecer productos, condimentos, frutas o verduras que quizá nunca antes habías comido pero que son muy beneficiosas para liberar peso, por lo que tendrás que hacer el esfuerzo de incorporarlas a tus nuevas comidas y platos. Puede existir la posibilidad de que entre ellas descubras cosas nuevas que no conocías y que nunca quieras dejar de comer desde ese momento. No todo es negativo.

Si al principio te cuesta comer lento, porque llevas toda la vida comiendo de forma rápida debido quizá al horario de tu trabajo, o porque es una costumbre que adquiriste desde pequeño, no te preocupes puede que te lleve un tiempo adaptarte, pero debes de intentarlo varias veces y no rendirte a la primera de cambio.

Consejos

  1. Coge un cuaderno y apunta las razones que te impulsan a querer adelgazar. Puedes tomarte un buen tiempo para pensarlas y que toda te salgan del corazón.
  2. Coge una cámara o tu móvil y haz un pequeño álbum con fotos de cómo estás ahora, puedes hacerlas de las diferentes partes del cuerpo para así ir notando los cambios y la evolución progresiva. Si las comparas según van pasando las semanas y ves la diferencia será toda una motivación para seguir. Y si la te cuesta perder peso y no ves tan rápido el cambio también te servirá para darte fuerza pensando que esa imagen debe quedar atrás, y poner todo tu empeño en conseguirlo.
  3. Puedes descargarte algunas apps que están de moda y que te pueden dar diferentes listas de alimentos o de platos para lograr perder el peso que desees.
  4. Cómprate una báscula, y si ya la tienes colócala en un lugar visible en el cuarto de baño, pero si crees que verla te va a obsesionar mejor mantenla en un lugar algo escondido. No te peses todos los días es mejor al finalizar cada semana o cada dos semanas.
  5. Cuando vayas a empezar con ella, debes de ir a los pasillos del súper en los que haya comida saludable, eso incluye que tengan un azúcar reducido o nulo, que no tengan apenas grasa, que pertenezcan a las dietas veganas o vegetarianas, y mirar las calorías de aquello que vayas incorporando al carro. Siempre siguiendo el plan establecido.
  6. Haz la compra después de haber comido algo, para ir con el estómago lleno y que no se te antojen cosas que ves y que cojas inconscientemente, para que después te des cuenta que no los puedes incluir en la dieta.
  7. Visita una o dos veces al mes a ese nutricionista que te ayuda, para ir viendo si estás siguiendo de forma adecuada con lo que te ha marcado, o para ser consciente de los errores que puedas cometer y que te impiden perder el peso recomendado por semana.
  8. Haz una dieta que dure un mes o dos no estés muchos meses seguidos sin hacer descanso, siempre tienes que darte un tiempo para descansar, y darte algún capricho que tengas muchas ganas de comer.
  9. Si tienes alguna recaída durante la dieta, porque hayas comido algo que no debías, no te castigues demasiado por ello, y proponte alejarlo de ti y tratar de tenerlo en un lugar que no lo puedas ver a diario par que no te llame la atención, ya que quizá otros miembros de tu casa si lo coman.

 

 

¿De qué forma se hace una dieta?

Hay dos formas de realizar la dieta puede ser que hagas cinco comidas con pequeñas cantidades a lo largo del día o que hagas tres pero que incluyas la merienda. No debes forzarte a comer, ni tampoco sobrepasar las cantidades establecidas. Intenta no saltarte ninguna ni tampoco retrasarla, cualquier paso que te saltes hará que el plan diario se descoloque y ya empiecen los pequeños problemas y la dificultad para ir perdiendo los kilos.

Los alimentos deben ir desde las frutas y las verduras de todas las formas y colores, hasta los productos integrales o de grano entero, los lácteos, carnes magras, pavo, pollo, pescado, pan integral, espelta, centeno etc. Por supuesto no comer ningún producto de bollería con grandes cantidades de azúcar, ni postres dulces, alimentos del cerdo grasos, como tocino, chorizo o similares, tampoco alimentos procesados ni precocinados. Beber agua en gran cantidad, pero no dos litros diarios como dicen muchos anuncios, pues eso hace trabajar en exceso a los riñones, un litro o litro y medio es lo más recomendado. También los zumos verdes o solo de frutas naturales, los tés rojos y verdes.

Incluye el ejercicio como complemento.

Otro factor fundamental es incorporar el ejercicio, no hace falta apuntarse por norma aun gimnasio, ni hacerse culturista ni mucho menos. El deporte es un tema que a muchos les cuesta llevar a cabo, por eso se puede meter de manera sutil en un comienzo, para luego establecerlo durante la semana, practicándolo un par de días o quizá tres.

Salir a caminar por algún parque o campo cercano, unos diez o quince minutos, para llegar a alcanzar la media hora, montar en bici o practicarlo en una estática, ir a las zonas habilitadas en los parques con máquinas que imitan a las del gimnasio, para ejercitar las piernas y los brazos y así darles actividad. Sacar a pasear a la mascota o realizar tareas en casa, mantenerse activo es lo más importante. Puedes calcular el tiempo que dedicas a ver la tele o a estar sentado y plantearte el reducirlo, sustituyéndolo por tiempo activo, que puede ser practicando algún baile o rutina de zumba.

No existen las dietas ni los suplementos milagro.

Otro mito en el que muchos suelen caer es el de confiar ciegamente en anuncios milagrosos, que ofrecen pastillas y cremas que por arte de magia hacen perder peso en poco tiempo y de manera fácil. Has de saber que, si pueden ayudar algo y dependiendo de la persona, pero en la mayor parte de los casos no tienen efecto alguno. Pueden conseguir que al principio de tomarlas se logre perder algo de peso, pero no a mantenerse sin él.

Una de las contraindicaciones que presentan la mayoría de estas pastillas o suplementos es que no pasan las pruebas necesarias que verifican su eficacia, por lo que es aconsejable que se consulte con algún especialista en nutrición para que las revise y te aconseje si debes o no tomarlas y cómo hacerlo.

No cualquier dieta es efectiva, en muchas ocasiones se promocionan dietas por gente conocida, a los cuales se les paga una cantidad de dinero y llevan un guion aprendido, su objetivo es vender y ganar dinero no piensan en si son o no buenas para la salud, ni siquiera se paran a probarlas, aunque aseguren haberlo hecho.

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