Cuando sobran unos kilos o queremos ponernos en forma, empezamos dándolo todo, dejándonos la piel, volviendo a recuperar viejas rutina que habíamos olvidado y realizando unos cambios de hábitos para poder recuperar la forma y eliminar para siempre esos kilos de más.

Todo eso, está genial. Pero… cuando ya se ha llegado a la meta, ya se han perdido los kilos (más o menos cantidad…), habéis conseguido los propósitos que queríais, etc. Llega el momento que no todo el mundo realiza correctamente… y es así, donde después, pasado un tiempo que pueden ser meses, semanas o algún año, muchos lamentan o se enfadan. “Tanto sacrificio y he vuelto a recuperar el peso perdido.”, “Ahora peso más que antes, si lo llego a saber…” ¿Cuántas veces no habremos escuchado frases y quejas de este tipo?

El problema está clarísimo, no se han mantenido y no han tenido en cuenta que a pesar de perder peso y haberse cuidado un tiempo, eso es un hábito, un mantenimiento. Si lo dejas… normal que lo recuperes de nuevo. No puede ser un yoyó. Hay que intentar cuidarse y seguir manteniéndose precisamente, para no volver a las andadas y recuperar los kilos que tanto constaron perder.

No es tan complicado, no subir de peso después de una dieta. De hecho, es más sencillo de lo que parece. Simplemente, hay que habituarse a los pequeños cambios y no volver a todo lo que nos provocó la situación anterior. Véanlo a continuación, esperemos que os ayuden estos consejos.

Instrucciones para no subir de peso después de una dieta

El mayor problema siempre viene siendo el mismo: el haber recuperado el peso perdido o varios kilos, tras haber estado haciendo una dieta. Esto básicamente se le conoce como efecto yoyó. Porque es así: tienes kilos de más, los pierdes. Pero los vuelves a recuperar, vuelves a perderlos… y así, es como el pez que se muerde la cola. ¿merece la pena?

Tienes que ser muy sincero/a contigo mismo/a. Sólo tú, te conoces mejor que nadie. Pregúntate cual es tu problema. ¿Porqué vuelves a recuperar siempre el peso perdido? Puede ser que simplemente, te hayas pasado con las comidas, o que las cenas las hagas muy copiosas, tal vez, no practicas nada de ejercicio físico, has cambiado tus hábitos, tienes una época de ansiedad o mucho estrés… cuando sepas el problema, podrás ponerle remedio.

Ya adivinaste o intuiste el “problema” que te hizo volver al principio, vale. Ahora hay que ponerse las pilas y empezar con el cambio. Pero el cambio debe ser ya, un modo de vida. Aplicarlo a tu día a día. No vale de nada que te mates unas semanas, unos meses… si después vas a abandonarlo todo y volver a estar igual o peor.

Cuando estamos en un momento de ansiedad, mucho estrés, no comemos bien… entran momentos de querer comer de todo y en cualquier momento. Para evitar picotear, lo importante es llevar unos buenos hábitos alimentarios.

  • Realizar las cinco comidas cada día. El truco para que no tengas ganas de picotear es no dejar que pase entre cada comida, más de cuatro horas. Y aunque pienses que comer tanto al final te hará engordar… ¡es un auténtico mito! No es real, de hecho, es todo lo contrario. Si tú vas dándole energías al cuerpo y le vas dando “gasolina”, el metabolismo no se para, sino que va trabajando porque está alerta. Es como un coche, sin gasolina se para, pero con ella, puede funcionar. Es un ejemplo muy claro de lo que le pasa al metabolismo. No por comer menos conseguirás perder más kilos, todo lo contrario.
  • No elimines para perder peso, los hidratos de carbono. Seguramente hayas hecho alguna dieta sólo de proteínas o alguien te lo haya contado y sí, pierden mucho peso y de manera rápida. Pero no es sano. No solamente no es sano, sino que el cuerpo sufre de desequilibrios nutricionales, al final las prohibiciones sólo hacen que pasado un tiempo quieras comer todo lo que no pudiste en un cierto tiempo. Si, además, realizas ejercicio físico o eres deportista, debes saber que los hidratos de carbono son imprescindibles como fuente de combustión (evitarás estar súper cansado) y rendirás muchísimo mejor.
  • La excusa de no tener tiempo para cocinar, tienes pereza, no se te ocurre nada, no tienes nada en la nevera… todo el mundo tenemos una vida y para conseguir los propósitos que nos marcamos necesitamos una buena organización. ¿Cuál es tu excusa? Ponte manos a la obra y cambia las excusas por hechos. ¿No tienes tiempo? Organízate y planea. El día que tengas tiempo o tu día libre o bien el fin de semana, organiza el menú de toda la semana. Ve al mercado y compra todos los ingredientes que puedas necesitar.
  • Si tienes que hacer comidas o cenas con amigos e ir fuera, no pongas excusas de, tipo “Me pasé porque comí fuera…” En cualquier restaurante sirven comidas más sanas o incluso sin grasas. Si no es el caso, siempre puedes optar, por la opción más saludable. Por ejemplo, un primero que sea ensalada, carne a la plancha o pescado, un plato de pasta o no porque los demás coman hasta tres platos, hagas tu lo mismo. Sobre todo, ten cuidado de las guarniciones, que es donde más se suelen ir las calorías. Pero como esto será un modo de vida, si quieres comer lo mismo que tus acompañantes, pues hazlo. Olvídate de las ansiedades. Pero eso sí, la cena o los días posteriores, compénsalo.
  • Uno de los errores más frecuentes es pensar que para mantenerse o perder peso, hay que seguir una estricta dieta a base de carne a la plancha y verdura. ¡Error! Hay que comer de TODO. Pero hay que saber que algunas combinaciones de alimentos no son bien toleradas y es cuando se engorda más, se hacen las comidas más pesadas, se ralentiza el metabolismo… pero claro que se puede comer de todo y hay que echarle también imaginación. El mismo alimento puedes cocinarlo asado, al horno, tostarlo, hacerlo en rodajas, entero, con especies, con hierbas aromáticas… prepárate unos buenos desayunos. Incluye frutas, zumos, batidos, bizcochos, tostadas, crepes… puedes hacer cualquier cosa, teniendo en cuenta que puedes hacerlos muy saludables de harina de avena y claras de huevo (sin aportar grasas ni calorías), no tienes que prepararte siempre el mismo plato. Porque d hacerlo así, es más que evidente que terminarás cansándote y tirando la toalla.
  • De tanto en tanto, toma conciencia de todo lo que ya llevas logrado, motívate y visualízate. ¿Cómo te quieres ver? Sigue por ese camino, no tires la toalla. Piensa en cómo te veías antes y lo que te costó llegar a conseguirlo. Date premios, porque sí, te los mereces. Cómprate ropa, deshazte de toda aquella que ya no te queda bien e incluso para momentos de debilidad o no olvidar todo lo que luchaste, guárdate una prenda de ropa en la que tuvieras una talla mucho mayor. Siempre que pienses en tirar la toalla o decaigas, mírala. ¿Ves todo lo que has conseguido? La cabeza puede ser o tu gran aliado o tu peor enemigo. Tú decides.
  • Muévete. El ejercicio es imprescindible. Pero no quiere decir que tengas que pegarte horas dándole caña al cuerpo… basta con moverte durante todos los días. Si no puedes practicar deporte, por lo menos, sal a pasear o evita en medida de lo posible, coger ascensores (Sube y baja a pie), coge lo menos posible el coche o cualquier transporte, planea actividades como salir con los amigos/as a pasear o ir a ver X cosas de tu pueblo o ciudad…en vez de, por ejemplo, salir de cañas o cenar. Y si no tienes recursos o no quieres ir al gimnasio, puedes realizar ejercicios en tu casa. La cuestión es estar activo, puedes hacer pierna, brazos, abdominales, etc. De todo. Y sin gastar absolutamente nada de dinero.
  • Si pensar en el ejercicio te da una pereza enorme, piensa en todo lo que puedes hacer en tu día a día, donde implique moverse. Si tienes en cuenta lo que puede suponer a la semana… todo suma. Cuando haga buen tiempo aprovecha para salir a pasar o si tienes mascota mejor aún. Saca a pasear a tu perro. Si tienes bicicleta, vete a pasear con ella. Mantente activo/a lo más posible, sobre todo, cuando tengas tiempo libre. Así no tendrás ansiedad y no te dará por picotear.

¿Que necesitas para no subir de peso después de una dieta?

  1. Cuando hayas hecho una dieta y la hayas terminado (conseguido tu objetivo) nunca la abandones de inmediato y vuelvas a comer con normalidad.
  2. Siempre es necesario, un pequeño espacio de tiempo para que el metabolismo se acostumbre y no vuelva a engordar. Necesita la fase que se le conoce como mantenimiento.
  3. Olvídate de los malos hábitos que te han llevado de nuevo a engordar. Has podido comprobar que no traen nada bueno.
  4. No siempre el etiquetado con la palabra light tiene menos calorías que la comida real.
  5. Cuantos menos alimentos procesados consumas, muchísimo mejor.
  6. Elimina de tu dieta (lo más posible) todos los alimentos llenos de grasas, azúcares, procesados… puedes comerlos de tanto en tanto, pero no deberían ser habituales en tu vida diaria.
  7. Cambia los métodos de cocción. Olvídate de hacerlo todo frito. Es el primer cambio con el que empezarás a notar una notable mejoría. Sustitúyelo por cualquier otro método que no sean fritos: asado, a la plancha, al horno, al vapor, etc.
  8. No te olvides de realizar cada día, las cinco comidas.
  9. Y, sobre todo, ¡no cometas la locura de no desayunar para perder peso!
  10. Ten como hábito, cenar siempre ligero. Un día a la semana, si no lo puedes evitar, no pasa nada. Pero que no se convierta en algo normal y habitual. Piensa que, tras la cena, te vas a dormir. El cuerpo no quema nada de lo que has consumido, así que pasa directamente a tu cuerpo transformado en grasa (piensa si eso lo haces a diario).
  11. Recuerda que, si practicas ejercicio, de tanto en tanto, cámbialos. El cuerpo tiene memoria y cuando se acostumbra a lo que está haciendo, dejará de ser tan eficiente. Por tanto, será el momento de cambiarle los ejercicios y así espabilarle y que vuelva a quemar grasas. Por lo general, intenta cambiar de ejercicios cada mes o cada dos meses (de paso así tu tampoco te aburrirás).

Consejos para no subir de peso después de una dieta

Tienes que intentar seguir una pequeña regla. Que no se convierta en una obligación lo que haces, si lo ves de este modo, a la mínima, tirarás la toalla.

Sigue esta pequeña regla de tres cosas: intenta que la alimentación esté compensada, que no te falten nutrientes pero que no te parezca monótona y repetitiva. Intenta siempre que las cenas sean ligeras y si te apetece comer algo calórico, hazlo. Pero compénsalo después. E intenta realizar ejercicio a diario. Como poco intenta que sean 30minutos cada día. Si puedes hacer una horita, mucho mejor. Tampoco te obsesiones. Deja al cuerpo que descanse dos días para que se recupere. Altérnalos.

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