Cuando se está en una época de adelgazamiento o pérdida de peso o bien, se ha conseguido perder unos kilos y se está en el peso deseado, es importante saber cómo mantenerse y no recuperarlo. Porque ese es el quid de la cuestión…

Muchos y muchas, son las que consiguen con más o menos rapidez llegar a su peso ideal. Pero por el camino, hacen dietas absurdas o se trabajan mucho el proceso, pero se olvidan del mantenimiento.

Eso es de lo más frecuente y todo, porque sólo se tiene en cuenta el objetivo. El objetivo, que al final es sólo conseguir un físico que se quiere, adelgazar, verse mejor y ya. Esa es la clave y donde está el fallo… conseguir mantenerse, después de adelgazar, para siempre, es más que todo esto. Hay que llevar un buen hábito y hacer de ese hábito una manera de vida. Sólo así, se consigue poder mantenerse para siempre.

Instrucciones para adelgazar para siempre

  1. Un truco para saber qué alimentos deberías incluir para siempre y cuales, deberías evitar para no pasarte o simplemente, limitarlos mucho, haz lo siguiente.
  2. Piensa, por ejemplo, en los alimentos que tenemos en la tierra.
  3. Es decir: la carne, el pescado, la fruta y la verdura. Todo esto, es de origen natural. Por lo tanto, es lo que no debería faltarnos nunca en la alimentación y es lo que se debería comer sin problemas de engordar ni tener un efecto rebote no deseado.
  4. Por el contrario, todos los que son alimentos procesados, son los que se deberían limitar en su consumo o bien, eliminarlos. Por ejemplo, hay alimentos que siempre mirando su mejor versión y leer la composición, no tiene porque eliminarse (como puede ser, un buen pan) de hecho, aporta energía gracias a los carbohidratos y son necesarios. Pero otros, como el azúcar, no aporta nada, salvo engordar y crear grasa.
  5. Si te cuesta mucho renunciar a ciertos alimentos y de ahí, que nunca puedas conseguir mantener el peso (algo que ocurre mucha frecuencia) debes mirar el plato. A la hora de prepararlo, componlo, de la mitad de guarnición (alimentos sanos) y el siguiente tercio, a tu libre disposición.
  6. Tampoco tienes que vivir el resto de tus días, teniendo ganas de comer algo y no poder, por miedo a engordar… ¡sería absurdo! Es más, es el gran síntoma de que, tras un tiempo, caerás en la tentación y no sólo comerás “un poquito” comerás con ansiedad y se engordarás el doble… por ello, el truco. Si te apetece algo, comete un poquito. O date un día a la semana, el capricho. Eso no quiere decir, que desayunes de todo, para comer sean grasa, meriendes bollería y cenes pizza… se tiene que ser sensato. Una comida libre (como se le conoce como cheat meal) pero se sigue el resto de los días, comiendo con normalidad. El cuerpo es sabio y le quitarás ansiedad por comida que te apetecía y no tendrás ningún rebote y conseguirás adelgazar.
  7. Come más cantidades de proteínas que de carbohidratos. Ojo, no quiere decir que sólo comas proteínas, porque como en todo, abusar de algo, no es bueno. Tampoco elimines del todo, los carbohidratos, porque estos son saciantes y aportan energía. Si los eliminas, estarás cansado y te costará todo mucho más. Además del mal humor. El plato tiene que tener mucha más cantidad de proteínas que de carbohidratos. Lo mismo con las verduras… siempre tienen que tener más cantidad.
  8. En cuanto a las bebidas, cambiando unos malos hábitos, conseguirás perder grasa, volumen, te deshincharás y no recuperarás rápidamente los kilos. Es más sencillo de lo que parece… ¿Qué bebes para acompañar las comidas? Seguramente, no te estés dando cuenta, pero si a diario te tomas una cerveza, una copa de vino en cada comida o abusas de las bebidas con gas (que además son azucaradas), estás metiéndole al cuerpo un montón de calorías que después no quema. Es más, no aportan absolutamente nada. Seguro que, al poco rato, ya estás teniendo sed de nuevo. Por ello, nada mejor que abusar del agua, que es sana, hidrata, te cuida y no engorda.
  9. El agua es sana, si, pero te cuesta horrores bebértela. Echa mano de trucos que no tienen porque aportarte kilos extras. Échale al agua un chorro de limón exprimido y hazte una sanísima y sabrosa limonada. O unas rodajas de limón, o unas rodajas de pepino, o unas rodajas de naranja o incluso, échale unas hojas de menta… le aportará un poco de sabor al agua y te resultará mucho más fácil bebértelo.
  10. El tema de la alimentación queda claro ya. Eliminar también los procesados, la bollería industrial, los azucares, los fritos, etc. En su lugar, para endulzar, puedes usar la miel, el edulcorante, la sacarina… olvídate de los fritos y para eso, cocina de manera saludable. Aportarás más beneficios y nutrientes y no engordarás con kilos de aceites fritos que no sirven para nada.
  11. Utiliza el horno, la barbacoa, la plancha, el vapor, el papillote, etc. Hay un montón de opciones para preparar los platos, pero olvídate de la fritanga. Es el error más frecuente por el que la mayoría, recupera rápidamente los kilos.
  12. No es excusa el no poder el ir al gimnasio. Puedes salir a correr, a pasear, hacer ejercicios de peso, patinar, salir en bicicleta, salir a caminar por el monte, hacer ejercicios de peso, hacer ejercicios con tu propio peso, natación, atletismo, etc. Hay muchísimos ejercicios y deportes para realizar. Haz el que vaya más contigo y el que te guste más, porque seguro que lo encuentras. Incluso, puedes hacer ejercicio en tu propio hogar. No hay excusas.
  13. Deja las dietas milagrosas que no sirven para nada. Si has vuelto a recuperar kilos y ya no estás a gusto con tu peso, utiliza la cabeza. No sirve de nada, hacer dietas milagrosas. Lo único que conseguirás, es amargarte, pasar hambre, quedarte la piel flácida, estar cansada/o y encima, a la que lo dejes, volverás a recuperar todo el peso y encima, de regalo, kilos extras. Todos estos kilos, tras hacer muchas dietas milagrosas y tener el temido efecto yoyó, cuesta mucho más perderlos.
  14. Si no puedes destinarle tanto tiempo al ejercicio físico o rutinas de ejercicios, intenta cambiar o mantener hábitos saludables. Es decir, intenta subir y bajar escaleras. Evita el ascensor siempre que puedas. Si coges el autobús, bájate una parada antes o evítalo si es posible. No vayas en coche a todas partes, ve andando. Sal para pasear, además te será más beneficioso ver la naturaleza, darte el sol, caminar por la playa…

¿Que necesitas para adelgazar para siempre?

  • Dejar las dietas milagros. Con esto sólo se consigue tener un efecto yoyó y recuperar rápidamente los kilos perdidos (y ganar kilos extras).
  • Abusar del agua y dejar las bebidas gaseosas, azucaradas y el alcohol.
  • Realiza ejercicio físico. Si no puedes hacer ejercicios concretos, muévete, sé más activo y no lleves una vida sedentaria. Todo lo que sea moverse, ayuda.
  • La manera de cocinar: olvídate de todo lo que sean fritos y se tenga que hacer con mucho aceite.
  • Olvídate de los procesados, los azúcares, la fritanga…

Consejos para adelgazar para siempre

Para adelgazar y no recuperar el peso, realmente, no hay trucos ni tampoco milagros. Sólo se necesita tener un poco de sensatez y ser realistas…

No se puede estar toda la vida a base de dietas, de dietas milagrosas que te hacen perder muchos kilos en muy pocos días. Y en cuanto la dejas, como si fuese un mal sueño, vuelves a recuperar todo el peso (con el esfuerzo que hiciste) y encima, recuperas kilos de más. Hay dejar esa mentalidad. Para no recuperar los kilos nunca más y olvidarse de ser un esclavo del cuerpo sólo hay un truco: cambiar las dietas por un buen hábito. Una vida saludable.

Comer de todo, pero abusando de las verduras y las proteínas. No olvidarse de las frutas, del pescado, la carne, los carbohidratos (saludables), beber agua, hidratarse, hacer ejercicio… no es necesario hacer a diario 3 horas de ejercicio. Pero sí que cambiando hábitos y moviéndose más, salir cada día media hora o una hora de paseo a ritmo rápido, hacer varios días a la semana ejercicio, etc.

Con estos pequeños cambios, pero hechos cada día y para siempre, se consigue olvidarse de vivir esclavizado con las dietas y comprobarlo continuamente con la báscula.

Y olvídate de la báscula. Para comprobarlo cada quince días o una vez al mes, está bien. Pero luego, guárdala y no te peses más. Cada quince días o una vez al mes, tomate medidas de tu cuerpo y entonces sí, irás comprobando los avances. Si haces ejercicio de manera continua, al final quemarás grasa (que es el objetivo) pero aumentarás músculo. En la báscula pesarás más pero realmente, estarás más delgado. Por tanto, no te obsesiones con el número que marque la báscula.

 

 

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